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Patricia Sosa: "Basta de pedir, generemos la cultura del trabajo"

Patrica Sosa Crédito: Alejandro Guyot - Pablo Mascareño 

3 de octubre de 2019  • 00:01

"Estoy muy conectada con lo que no se ve. Medito desde el 96, pero hay experiencias que ejercito desde chiquita. Si no, no hubiese sobrevivido sana al mundo del rock", explica Patricia Sosa LA NACION, sentada en la platea de la flamante sala de teatro ubicada en El Templo Espacio Cultural, un lugar propio montado en sociedad y complicidad con Oscar Mediavilla, su marido, y Marta, la hija de ambos, también actriz y cantante. Allí, sobre la calle Gregoria Pérez, en ese barrio de Chacarita que, a pocos metros, se convierte en Colegiales.

Además de la sala teatral, el lugar cuenta con numerosas aulas porque allí se dictan cursos para cantantes aficionados y profesionales. Es el chiche nuevo de los Sosa-Mediavilla. Un orgullo familiar con espíritu zen. Vibración pausada. Aura de meditación. Un lugar propio donde se conjuga arte y espiritualidad. "En el Templo de la Voz somos conscientes que, justamente, la voz es el único instrumento que no creó el hombre. Por ende, se lo cuida y se lo venera. Estamos orgullosos de eso. Pero, además, vamos en busca del sonido propio, que cada alumno encuentre su frecuencia dentro del cuerpo, su propia vibración, porque, cuando eso sucede, se produce un movimiento en espiral que alivia chakras y esa es una sensación muy parecida a la felicidad", grafica la cantante que este jueves lanza, en las plataformas digitales, Patricia, su nuevo material de tintes folclóricos, editado por Pelo Music y Media Music. El nombre remite a aquellas damas patricias de la época del Virreinato. Esas que donaron sus joyas para que se pudiesen comprar fusiles libertarios.

Algo del orden de la libertad define a la Sosa, aquella chica rebelde del primigenio rock metálico nacional que se abrió paso a la fuerza y que, desde hace años, está orientada a priorizar el desarrollo de una interioridad robustecida tanto en ella como en los alumnos que visitan su escuela: "Vamos por ese camino. El Templo se convirtió en un centro de sanación donde el canto es el vehículo. Aquí hay profesores que entrenan profesionales, pero hay otra gente que solo busca cantar, entonces se los entrena en el cuidado del instrumento y luego se canta, porque el don se comparte y se saca a la calle. Preparamos repertorios muy populares y, cada tres meses, salimos a cantar". Templo de la Voz es la escuela que cobija al taller Compartí tu Voz. Los alumnos visitan espacios públicos, escuelas, geriátricos y templos ofreciendo su arte. El próximo 12 de diciembre los espera el desafío de cantar en el anfiteatro del Parque Centenario. "Los alumnos se acercan los días que no hay clases porque esto se transformó en un lugar de pertenencia, como sucedía con los viejos clubes de barrio. Vienen a conversar con el otro. Por eso, en los primeros minutos de cada clase, se hace respiración, para eliminar todo lo negativo que se trae de la calle. Acá se tiene que respirar felicidad".

"El Templo se convirtió en un centro de sanación donde el canto es el vehículo", cuenta Patricia sobre el espacio que abrió en Chacarita con su hija y su marido

Espacio ganado

Patricia nació en Barracas hace 63 años. No es una infidencia vociferar ni el lugar de origen ni la edad. Ella misma se encarga de embanderar la identidad sureña y porteña, aunque muchos creen que es oriunda de Valentín Alsina, donde vivió tantos años. Sur al fin de un lado u otro del río turbio y zigzagueante que limita. Los 63 también son un motivo de orgullo que confiesa a viva voz. Parece una década menos, por lo menos. Tan cacofónico como real. Algunos secretos hay en ese aparente "no paso" del tiempo. "Hay que estar alineado, la vida espiritual sana se nota en la cara".

Fui la primera mujer argentina en liderar una banda de rock, pero no lo sabía

-En tiempos de La Torre, alguna vez te dijeron: "La minita del músico, abajo", cuando, en realidad, eras vos la cantante que debía subir al escenario. Hoy te mostrás en ese camino de equilibrio, pero no fue sencillo al comienzo.

-Y, cuarenta años después, se sigue peleando por una ley de cupo femenino. Fue difícil. Pero, desde chica, cuando tenía un problema, lo encaraba como una película. Me alejaba y lo miraba desde una altura, como a una partida de ajedrez. No me podía meter a solucionarlo si no me alejaba antes. Eso me permitía ver si el problema era mío o del otro. Por eso nunca fui conflictiva. Salvo en los 80, cuando tuve que poner cara de culo, para preservarme. Fui la primera mujer argentina en liderar una banda de rock, pero no lo sabía. Se dio.

-¿Cómo llegás a cultivar la vida espiritual en un mundo que, a priori, podríamos decir que atenta contra eso?

-En 1996, cuando me divorcié, estaba muy triste. Por eso decidí comenzar terapia, pero luego de tres meses me di cuenta que no tenía ganas de hablar más con nadie. Al contrario, quería callar, ir para adentro, buscar a la nena que había sido. Buscar cosas que me había olvidado. Así comencé a meditar, fui por el silencio. Un viaje de ida. Nunca más dejé.

-Ese silencio, ¿deja en blanco la mente o es un ejercicio donde la introspección está colmada de ideas?

-Es muy difícil dejar en blanco la mente, quizás los lamas lo logran. Aprendés a ver pasar los pensamientos y dejarlos ir.

Patrica Sosa: " Lo importante es descubrir cuál es el pensamiento inútil. Ese es el que te hace daño y te quita más energía" Crédito: Alejandro Guyot

-¿Aún los pensamientos positivos?

-Hay que dejar pasar como si se viese una procesión. Al pensamiento negativo se lo identifica rápidamente. A ese, sobre todo, hay que dejarlo ir. Pero tampoco hay que instalarse con los positivos. Lo importante es descubrir cuál es el pensamiento inútil. Ese es el que te hace daño y te quita más energía.

-No es tan sencillo.

-Hay que entrenar mucho. Lleva bastante tiempo poder aplicar estos mecanismos, pero se logra. Es un ejercicio muy sano.

-¿Cuál es tu estado luego de cada experiencia de meditación?

-Tengo los mismos problemas que antes, pero soy feliz. Los encaro de otra manera. La respiración tiene mucho que ver porque es una limpieza celular que se vincula con la meditación.

-¿Tenés rituales para meditar? ¿Horarios, espacios específicos?

-El año pasado viví un mes en un Ashram en India, el de Brahma Kumaris. Estuve en la universidad chica donde dormíamos 2500 estudiantes, pero recorría la más grande con 25000. Todo manejado con voluntariado y funcionando con un sistema de energía solar y eólica. No hay televisión ni internet. Austeridad total.

-En ese cambio de estilo de vida, ¿qué sucede con la ansiedad occidental?

-Al comienzo algo te falta, pero, inmediatamente en mi caso, naturalicé la nueva vida. Se hacen meditaciones a las 4 y 7 de la mañana, y a las 8 de la noche. También estuve, en el 2016, en el Ashram del Arte de Vivir. Mis horarios, por mi trabajo, no son como los del resto de los meditadores del mundo, pero por suerte, puedo meditar en el medio de un piquete o en un recital de Divididos. Si quiero, me voy. Eso se debe a tantos años de práctica.

-Si bien el canto está íntimamente conectado con el espíritu, ¿cómo dialoga tu postura ante la vida, la meditación personal, con la parte pública de tu trabajo, el show business, los requerimientos de la industria y el ego?

-Es necesario ejercer la espiritualidad para poder llevar a cabo todo lo demás. El ego no existe.

-¿Me permitís contradecirte? En el mundo del espectáculo, el ego existe y exacerbado.

-Cada día realizo un ejercicio: visualizo mi ego y lo piso con mi pie izquierdo. Le digo: "Vas a quedar ahí". Por eso, mi relación con el público y los fans es cercana y cotidiana. Los abrazo, los beso. Mis espectáculos se convierten en un evento.

-Hay mucho de ritualidad en tus conciertos.

-Todos estamos unidos por algo y no se trata de aplaudir a la chica que está arriba del escenario. Además, entendí que la forma más maravillosa de sacar sentimientos genuinos, es cantándome para mí. Me canto para mí, con sonidos propios, alineando chakras. No me quiero vender nada, sino transitar ese audio mío y único que todos tenemos. Hay momentos en que siento que estoy levitando. Cuando irradiás sentimientos genuinos, lo que vuelve es genuino. Eso sucede en los conciertos. Es una unidad, entre los músicos y la platea. No hay lucha entre personalidades, ni egos.

Mirando al sur

-Estás a punto de presentar tu material netamente folclórico. Se podría decir que hay una búsqueda, desde ese lenguaje, no solo a tu interioridad sino también a tus raíces.

-Me lo debía. Mi primera banda, que formé estando aún en el colegio, se llamaba Grupo Vocal Azurduy. Tocábamos las canciones de Ariel Ramírez y de Mercedes (Sosa).

-Con Ariel Ramírez estuviste muy vinculada.

-Una vez me lo crucé en la calle y le dije: "Maestro, me gustaría cantar sus temas". Él no tenía ni idea quién era yo, a pesar que ya era famosa.

-¿Qué te respondió?

-Me preguntó dónde había nacido. Cuando le mencioné Barracas, me dijo que no podía cantar folclore. Me dejó pagando en la calle Lavalle. Así que conseguí el teléfono de Facundo Ramírez, que ahora es como un hermano, pero, en ese entonces, no teníamos trato. Cuando le conté la anécdota, le causó mucha gracia. Así que le pedí grabar un demo para mostrárselo a su padre. Grabamos "Volveré siempre a San Juan" y "Alfonsina y el mar". Y se lo mandé a Ariel. Esa noche me dejó un mensaje en el contestador: "Patricia, me gustaría reunirme con vos mañana para hablar de proyectos". ¡Qué bueno es dejarse guiar por los impulsos!

Ariel Ramírez me quiso como a una hija

-Impulsos saludables que no se dejaron amedrentar por un rechazo inicial.

-No hubo ego de mi parte. Podría haber dicho: "¿Quién se cree que es ese hombre?, ¿Cómo no me conoce a mí?". Ese no es el camino. El camino es: voy a intentarlo. Mi vida está marcada por esos intentos y el titiritero mayor, que es el de arriba, tiene unos planes maravillosos para mí.

-Entre esos planes estuvieron los proyectos Mujeres Argentinas y Cantata Sudamericana junto a Ariel Ramírez, que recorrieron el mundo.

-Los Tres Tenores, en Milán, cuando se enteraron de que estaba Ariel en la platea, pararon la función para dedicársela. El público se puso de pie. También actuamos para la familia Imperial. Me quiso como a una hija.

-Ahora volvés a esas raíces. ¿Qué repertorio tendrá el nuevo material?

-Grabé temas que no hago con Agitando Pañuelos, la banda que tenemos con Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto. Grabé "Luna tucumana", "Zamba de mi esperanza", "Añoranza", "La Pomeña", "Entre a mi pago sin golpear", "Balderrama, zamba para olvidar".

En el Vaticano. Patricia Sosa no se privó de cantar Gloria para las máximas autoridades de la Iglesia y ante una audiencia internacional.

06:50

Radiografía del dolor

-El folclore es la patria. ¿Cómo ves a la Argentina hoy y cómo la intuís a futuro?

-Mi patria es parte de mi alma, me propusieron carreras internacionales radicándome en España o en Estados Unidos. Sé que hubiese hecho un buen papel, pero no puedo estar mucho tiempo lejos de acá, me cuesta mucho. A veces, la lloro muchísimo. A medida que voy envejeciendo me doy cuenta cómo se pierde la memoria. Yo no la pierdo.

-Perder la memoria conduce a repetir errores y tragedias.

-Repetimos errores y tragedias. Este episodio económico que estamos sufriendo en este momento, ya lo sufrí con el Rodrigazo, con la hiperinflación de (Raúl) Alfonsín, con (Domingo) Cavallo. Y siempre salimos a flote. En la época de Daniel Grinbank, apoyábamos a (Eduardo) Angeloz. Recuerdo que con lo que gané en una gira de veinte conciertos compré leche, cinco kilos de papa, bidones de detergente y pañales de tela porque los descartables eran inaccesibles. Me dije: "Dios sabrá, ya saldremos adelante". Y salimos.

-En el mejor de los casos se puede ser resiliente, sobreviviente, pero las crisis dejan a muchos ciudadanos en el camino.

-Hay gente que queda tumbada. Nosotros vivimos el suicidio del abuelo de un amigo porque perdió todo en el Rodrigazo. Los que tenemos cierta edad estamos como curtidos. Veo mucha gente joven que no escucha a los grandes. Hay que escuchar a los que pasaron experiencias, a los que sobrevivieron.

Patricia Sosa recuerda su experiencia en el Impenetrable: "Pusimos una carpintería con maestros carpinteros que enseñaban el oficio, un taller de costura con costureras que trasladaban sus conocimientos. Llevamos educación y dos móviles sanitarios" Crédito: Alejandro Guyot

-A pesar de todo, decidís quedarte, grabar, abrir un espacio.

-Seguiré en mi patria siempre, adaptándome a lo que venga, pero hay cosas que duelen. Fui, durante diez años, presidenta de una fundación que se metía en el Impenetrable Chaqueño. Sufrí amenazas, me corrieron con un hacha, me incendiaron un camión. Peor no me pudo haber ido. Me corrieron por todos lados, a mí que soy una simple cantante. Por eso digo que estoy a favor de toda manifestación social, pero también estoy a favor del laburo. Generemos, de una vez por todas, la cultura del trabajo. Basta de pedir. Basta de pedir un papá. Somos una sociedad que siempre buscó un padre que lo salve. La sociedad se salva si estamos todos juntos. Yo al lado del otro. No, esperando. No creo en el verticalismo sino en la cosa horizontal.

-¿Cómo recordás tu experiencia en el Impenetrable?

-Le dábamos agua a 3000 personas. Llegábamos a una comunidad, dejábamos cosas, y nos sentíamos muy importantes. Al otro día, esa comunidad estaba saqueada y lastimada por el prójimo. En una ocasión, un señor me dijo: "Usted va a hacer que nos maten a todos". Yo me preguntaba cómo podía suceder eso. Entones empezamos a cambiar la actitud, se acabó el asistencialismo. Pusimos una carpintería con maestros carpinteros que enseñaban el oficio, un taller de costura con costureras que trasladaban sus conocimientos. Llevamos educación y dos móviles sanitarios.

-¿Qué fue lo más dramático que viste?

-Viejos tirados en el suelo en el medio de la selva. Una abuela muy mayor acostada en posición fetal que no quería ni que la toquemos. "Malo, malo", era lo único que decía en castellano. Un compañero nuestro la cargó a upa, pesaría no más de treinta kilos. La llevamos a la salita, estaba deshidratada, no podía tragar. Al tiempo pasamos, y nos dijo: "Bueno". Quería decir que estaba mejor. Fue tremendo. También asistí al parto de una chiquita de 12 años que daba a luz a su segundo hijo. Tenía contracciones, pero ni se le inmutaba la cara. Absorta. Estaba en un pasillito, que parecía la sala de la muerte. El pasillo estaba dividido por una cortinita. De un lado, un señor con tuberculosis. Del otro, la nena parturienta. Le hablé un montón a su abuela sobre sexualidad, prevención. No me decía nada. Pensé que no me entendía porque no sabía el idioma. Hasta que finalmente me dijo: "Con usted, se terminaría la raza".

-Es fundamental asistir sanitariamente, pero también con educación.

-La única manera en que pueden salir adelante es con alguien del Estado instalado allí. Las comunidades que salen adelante son las que un cura, un matrimonio o el Estado se hacen cargo. A la deriva, nadie sale adelante. Por eso es tan importante que el Estado esté presente.

-¿Dónde quedaba esa salita de atención?

-En Villa Río Bermejito, Chaco.

Acto de resistencia

-Abrir un espacio cultural es una forma de apostar al futuro.

-Mi hija, Martita, dice que es un acto de resistencia. Sobre todo en un año que fue tan difícil, donde los artistas somos artículos de lujo. El laburo no abundó para nada. Pero con Oscar y Marta decidimos montarlo. No era el momento de invertir, nos quedamos sin ahorros.

-Pero la satisfacción debe ser grande.

-Inmensa. Queremos traer bandas y que el teatro llegue al barrio. Convertir El Templo en un lugar de referencia.

Los alumnos van llegando y ella los saluda a todos, como buena anfitriona. Sonrisa a flor de labios, sabe que El Templo es un refugio. Su refugio. El lugar para volver siempre. Para ejercer la pertenencia. Un universo con reglas propias donde arte y espiritualidad se conjugan. Marca en el orillo de la cantora que no sabe de escándalos y es buena amiga de sus amigas.

Tenemos una gran relación (con Valeria Lynch), somos vecinas y amigas desde hace treinta años. Compartimos casamientos, divorcios, los quince de la nena, las muertes de mi padre y de su madre

-Hace un tiempo sorprendió tu distanciamiento de Valeria Lynch. ¿Cómo se encuentra hoy el vínculo?

-Estamos amigas. No sabemos qué pasó. Chusmerío de acá y de allá que minó la relación.

-¿Cómo restablecieron el vínculo?

-Nos tocó compartir escenario en el homenaje a Romina Yan. Cuando llegué al teatro, pregunté dónde estaba Valeria y me acerqué. Ella estaba conversando con otra persona y, cuando me vio, pidió disculpas e interrumpió la charla. Se acercó, nos miramos, nos abrazamos mucho y lloramos. No nos dijimos nada. A partir de ahí siguió todo. Tenemos una gran relación, somos vecinas y amigas desde hace treinta años. Compartimos casamientos, divorcios, los quince de la nena, las muertes de mi padre y de su madre. Lloramos juntas. Nos reímos juntas. Cuando no hay cosas de base, todo vínculo se reconstruye.

-Pisaste el ego para poder acercarte a conversar con ella.

-Siempre hay que pisar el ego. El ego es el peor enemigo del hombre.

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Con pasión argentina

¿Podrá la política imitar el ejemplo del básquet?

Fuente: https://www.clarin.com/deportes/-podra-politica-imitar-ejemplo-basquet-_0_hBKWhnx.html

El productor televisivo vivió el triunfo en China con orgullo. Y el abrazo entre Ginóbili y Scola lo llevó a preguntarse si los dirigentes políticos podrán unirse del mismo modo.

                     

El abrazo de Scola y Ginóbili luego del triunfo ante Francia.

Por qué el básquetbol argentino es una excepción y un ejemplo

“Cuando sea grande quiero ser como Luis Scola”: las estrellas de la NBA se rinden ante el gran capitán

ADRIÁN SUAR

 13/09/2019 - 16:35

Acaba de terminar la semifinal de básquet de Argentina frente a Francia. ¡Cuánta emoción! Manu Ginóbili y Scola se dan un abrazo interminable y yo, frente al televisor, no puedo dejar de sentirme orgulloso, como tantos otros argentinos, de pertenecer a este país grandioso.

En el básquet, en el rugby y por momentos en el fútbol hemos conseguido logros deportivos en los que seguramente el común denominador siempre ha sido la unión, el trabajo en equipo, la seriedad profesional, la responsabilidad, el respeto hacia el otro… Me quedé contemplando ese abrazo y fue inevitable hacerme la gran pregunta: ¿por qué los argentinos no podemos funcionar del mismo modo en el plano político? ¿Por qué este país, hace más de treinta años, no puede festejar un logro interno de la clase política de un hecho colectivo? ¿Por qué nunca podemos ponernos de acuerdo más allá de las distintas ideologías de cada uno?

Hay diez, doce actos de políticas públicas que no se deben negociar para conseguir un día el triunfo de toda la sociedad que venimos pidiendo a gritos. Pero ahí está la grieta, y con esa maldita grieta instalada desde hace tanto tiempo es muy difícil que lo podamos lograr. Necesitamos de la honestidad, de la responsabilidad de la clase dirigente para decirle a su pueblo adónde quiere ir como país –como pasa en el básquet “adónde queremos ir como equipo”-, cuáles son los logros que queremos conseguir e intentarlo, ayudándonos todos. Pero intentarlo seriamente, con honestidad y decencia. No tenemos un buen antecedente. Pasan las clases dirigentes y, con ellas, pasan las décadas y cada vez es mayor la gente que se ve perjudicada. Seguimos comprando una fantasía y nunca un proyecto real.

Yo me dedico a la producción desde hace años y las veces que tuve un fracaso siempre me detuve a mirar, a revisar, a ver qué pasó, en qué fallamos y, de manera conjunta, en equipo, buscamos el modo de salir adelante ingeniando un nuevo programa que funcione mejor que el anterior.

Y sigo mirando la imagen de ese abrazo. Tan conmovedora como simbólica. Alguien como Scola que está en la cancha y el ex jugador que viene a apoyarlo. ¡Qué noble, no?! ¡Y qué simple pareciera ser! Eso es compromiso, eso es lealtad en lo que se cree… Es lo que necesitamos en la política, más allá de la ideología y de la alternancia: apoyar al que está gobernando para construir un país mejor.

¡Los argentinos se lo merecen! De una vez por todas, necesitamos que alguien genere un acto simbólico como disolver esta grieta que nos separa y sentir ese mismo orgullo que experimentamos cuando Argentina levanta una copa. ¡Qué maravilloso sería que alguna vez todos podamos levantar una gran copa para festejar el triunfo colectivo de un país serio, trabajador y responsable!

¡Podemos, claro que podemos! Tenemos que unirnos nada más. Y nada menos.

No soy un analista político, soy un creador de ficciones que trabaja en este país, para este país, deseando que alguna vez la más importante de las fantasías finalmente se convierta en realidad.

 


Fernando LabordaLA NACION

16 de agosto de 2019  • 01:51

Así como en todo proceso de pánico en los mercados, con ventas masivas de activos a precios de liquidación, hay quienes ven en esa situación una óptima ocasión para hacerse de esos bienes, fieles al viejo precepto que señala que hay que comprar cuando todos venden y vender cuando todos compran, la historia mundial también está llena de crisis que se han convertido en verdaderas oportunidades para los países que las sufren.

Un ejemplo de crisis transformada en oportunidad se desprende de un largo párrafo extraído de las memorias del líder francés Charles De Gaulle acerca del estado general de Francia cuando llegó al poder en 1958. "El país estaba al borde del desastre. El presupuesto presentaba un descubierto insoportable. Teníamos exceso de empleados públicos, mientras que en las empresas privadas aumentaba la desocupación. Nuestra deuda pública era enorme y habíamos incumplido compromisos sujetos a sentencias judiciales externas. Las exportaciones no alcanzaban siquiera las tres cuartas partes de las importaciones. Las reservas del Banco Central cubrían sólo cinco semanas de importaciones. Por desconfianza no teníamos crédito internacional alguno y tuvimos que implorar ayuda a ciertos países amigos para poder mantener el comercio exterior. La actividad económica estaba próxima al derrumbe porque debíamos imponer un cepo a las compras o viajes al exterior y no podíamos importar insumos. Los compromisos de ventas internacionales no pudieron sostenerse porque nuestros productos no tenían precios competitivos. La única alternativa que nos quedaba era el milagro o la quiebra", sintetizó De Gaulle.

Para enfrentar tal situación, cuya descripción se asemeja notablemente a la situación argentina de los últimos años, agravada hoy por una súbita corrida cambiaria y el fuerte aumento del riesgo país, De Gaulle designó una comisión de expertos, que lideró el economista Jacques Rueff y que se constituyeron en una suerte de ministros sin cartera.

En muy poco tiempo, esa comisión elaboró un informe cuya conclusión indicaba que las dificultades financieras derivaban de un desborde de gasto público, causante de un elevado déficit fiscal. Esos desequilibrios se venían financiando mediante emisión espuria de moneda, que provocaba inflación, al tiempo que complicaban la apertura al comercio internacional.

La comisión Rueff, en un segundo informe, recomendó no insistir en artificios cambiarios ni contables que solo permitirían salvar a un Estado tan elefantiásico e ineficiente como gastador compulsivo y corrupto. Sostuvo también que se debía eliminar cualquier barrera que obstaculizara el desarrollo de las potencialidades individuales de los franceses creativos.

Pese a las duras resistencias políticas iniciales, el plan de saneamiento, que tomó los consejos de la comisión Rueff y fue ejecutado bajo el liderazgo de De Gaulle, rindió sus frutos: en seis meses, Francia venció la inflación, aumentó sus exportaciones, vio crecer la oferta de empleos y, en menos de un año, pudo duplicar las inversiones. El factor clave del milagro económico francés no fue otro que la confianza que atrajo la calidad técnica del equipo de expertos convocados y su acertado diagnóstico.

Los problemas políticos y económicos que atravesaba Brasil, en 2002, en medio del inminente triunfo electoral del socialista Lula da Silva , en momentos en que el socialdemócrata Fernando Henrique Cardoso transitaba los últimos meses de su presidencia, dejan también no pocas lecciones para la Argentina de hoy. La posibilidad de que Lula, exobrero metalúrgico y líder del Partido de los Trabajadores, ganara las elecciones aterrorizaba a los mercados, que veían en su llegada al poder una amenaza comunista y un agravamiento de las dificultades que ya por entonces experimentaba Brasil, amenazado por un derrumbe de su moneda y una posible cesación de pagos.

El 28 de octubre de 2002, un día después del categórico triunfo electoral de Lula, que alcanzó el 61% de los votos y victorias en 26 de los 27 estados brasileños, la Bolsa de San Pablo registró una fuerte caída. Pero desde el siguiente día, en que el presidente electo fue recibido por el presidente saliente en Brasilia, ambos abandonaron sus diferencias ideológicas y trabajaron juntos para facilitar la transición y llevar confianza a los agentes económicos. Fue un virtual cogobierno, tan ejemplar que ambos mandatarios se hicieron acreedores al Premio Notre Dame 2003 a la Excelencia en el Servicio Público en América Latina.

Fue la primera transición democrática protagonizada por dos presidentes elegidos democráticamente en Brasil desde que, en 1961, Janio Quadros recibió la banda presidencial de manos de Juscelino Kubitschek. El 1° de enero de 2003, Cardoso le entregó los atributos presidenciales a Lula.

Tan emblemático como ese particular momento de Brasil podría resultar que Mauricio Macri se convierta, el 10 de diciembre, en el primer presidente de signo no justicialista que pueda concluir su mandato constitucional desde el surgimiento del peronismo. Algo que ni Arturo Frondizi, ni Arturo Illia, ni Raúl Alfonsín, ni Fernando de la Rúa pudieron lograr.

Es cierto que no puede hablarse en la Argentina técnicamente aún de una transición, por cuanto no hay un presidente electo y el proceso electoral, más allá de las lógicas conjeturas surgidas del contundente resultado de las PASO en favor de Alberto Fernández , recién comienza. Pero ni siquiera la competencia electoral debería ser obstáculo para el tan necesario diálogo entre los principales líderes políticos que hoy disputan la presidencia de la Nación.

La responsabilidad y el compromiso con el bien común, junto a la capacidad de apertura y de negociación para articular consensos, son vitales para evitar daños mayores a la economía y a la gente. La gobernabilidad y la salud de las instituciones siempre serán más importantes que cualquier aspiración personal.
Por: Fernando Laborda


Una situación extraordinaria que requiere lucidez y generosidad

Sergio BerenszteinPARA LA NACION - 16 de agosto de 2019  

Una situación extraordinaria requiere decisiones fuera de lo común. Unaelección primaria que carecía en principio de sentido derivó en uno de los hechos políticos más determinantes de los últimos tiempos. El sistema político quedó transformado a partir del domingo pasado. Se disparó un desafío en términos de gobernabilidad, un problema estructural y de largo plazo que caracteriza a la Argentina. Cada vez que una crisis fiscal, de confianza y de balanza de pagos, con corrida cambiaria incluida, se combinó con un debilitamiento de la autoridad política, el país entró en un tobogán caótico con enorme destrucción de valor, episodios muy violentos y discontinuidad institucional.

Esta inesperada coyuntura crítica constituye un dilema en el que no hay opciones obvias, cómodas ni sencillas. Por el contrario, los potenciales caminos alternativos implican grandes riesgos, costos relevantes, decisiones incómodas, sacrificios personales, la interrupción de proyectos y la modificación de plano de prioridades, expectativas y esperanzas con que los hasta ahora principales protagonistas de la vida nacional habían moldeado su perspectiva de corto, mediano y largo plazo del país y del lugar que ocupaban o esperaban ocupar. Nada volverá a ser lo que parecía que era. Se trata de un laberinto complejo del que Mauricio Macri y su equipo pueden salir por arriba. La responsabilidad institucional y el objetivo superior de velar por el interés general, incluyendo la paz social, debe predominar por sobre cualquier objetivo.

Fuente: LA NACION

¿Tiene Macri chance de revertir la situación y lograr una victoria en segunda vuelta? Es un escenario posible pero poco probable. De alcanzar semejante hazaña, al margen de las consecuencias económicas y sociales de mantener por tanto tiempo la inestabilidad política y financiera, Macri llegaría a su segunda presidencia debilitado y con un complejo equilibrio de poder, pues ambas cámaras del Congreso quedarían en manos de la oposición, al igual que la enorme mayoría de las provincias, incluyendo la de Buenos Aires. Lejos de solucionar las dudas respecto de la gobernabilidad, su eventual segundo mandato las incrementaría. Ninguna reforma estructural sería posible en ese entorno, al margen de la voluntad o el esfuerzo que Macri estuviera dispuesto a desplegar, a diferencia de lo ocurrido desde 2015 hasta la fecha.

Por el contrario, si la elección finalmente se resuelve, como parece, a favor del Frente de Todos, lo más probable es que emerja un gobierno con chances de transformarse en hegemónico por la escasa presencia política e institucional que les quedaría a las fuerzas de la oposición. Como ocurrió luego de las salidas caóticas de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, quedaría allanado el camino para la conformación de un nuevo hiperpresidencialismo sin mecanismos efectivos de frenos y contrapesos.

Frente a estas opciones tan dramáticas, y en el contexto de una coyuntura tan grave como excepcional, Macri tiene la opción de promover un acuerdo amplio de gobernabilidad con las principales fuerzas políticas emergentes de estas 
elecciones y sobre todo con los gobernadores para asegurar una transición lo más ordenada posible, evitar una salida caótica y preservar el equilibrio institucional. De cómo naveguemos esta crisis dependen la configuración y las características de la política nacional por muchísimos años. No hay tiempo que perder.

La situación ideal -utópica, si uno analiza la historia reciente y la cultura política de la Argentina- sería que los tres candidatos principales coordinaran el traspaso: se encerraran para definir la política tributaria futura, la posición ante los deudores, las nuevas leyes que impulsarían en el Congreso. Considerando que entre los tres congregan la amplia mayoría del electorado (el 90%), podrían garantizar que lo acordado podrá llevarse a la práctica. Luego, podrían viajar juntos a Nueva York y Washington para formalizar frente a Donald Trump, los principales funcionarios del FMI, los 
think tanks y los tenedores de deuda neoyorquinos cuál es el plan. Como es casi imposible que ocurra aunque sea alguna de estas cosas, porque implica una generosidad infrecuente entre nuestros líderes, deberíamos esperar al menos algún tipo de cooperación que rompa la dinámica egoísta, restrictiva y de profunda desconfianza en la que estamos encastrados desde hace décadas.

No se trata solo de riesgos de gobernabilidad a nivel de Poder Ejecutivo Nacional: la complicación se extiende a los gobernadores, en especial para quien tendrá a su cargo el distrito más complejo de la Argentina, posiblemente más difícil que la propia nación: la provincia de Buenos Aires. Si bien la gestión de María Eugenia Vidal mejoró la de sus antecesores, la gobernadora en funciones dista mucho de haber hecho milagros y tropezó día a día con los mismos problemas que esperan a su sucesor: un territorio desmesurado, con altísimos niveles de pobreza extrema, con problemas estructurales como la seguridad (y la propia policía bonaerense y el sistema penitenciario). Kicillof llegaría al gobierno con un problema adicional que nunca enfrentó en su anterior experiencia: la restricción presupuestaria. Ya no existe la posibilidad de emitir sin controles, de acudir al Banco Central y de alimentar el monstruo que produce el desastre. Uno de los desafíos de Kicillof sería administrar la escasez: eso reeduca y pone correctivos y límites a cualquier delirio ideológico que emerja a su alrededor. No hay militancia posible a la hora de pagar los sueldos que permitirán vivir a incontables familias bonaerenses. Entre otras cosas, es altamente probable que Kicillof necesite colocar deuda en el mercado, incluyendo en el exterior. Si a sus antecedentes sumamos un riesgo país que continúa por las nubes, concluimos que no se tratará de una negociación sencilla.

Si logramos resolver con suficiencia y eficacia esta complejísima ecuación tendremos la posibilidad de construir un entorno más lógico de interacción entre gobierno y oposición. Habremos escapado de este atolladero de forma negociada y previsible, construyendo confianza entre las partes. Seremos capaces de encarar nuevos desafíos con el impulso y la seguridad de haber evitado otra crisis potencialmente devastadora, como las que sistemáticamente sufrimos en las ultimas décadas. Estaremos en condiciones de emerger victoriosos y fortalecidos como sociedad, listos para superar otros grandes dramas como la pobreza y la marginalidad.

Lo contrario asusta: si predominan los egoísmos y los caprichos, si no tomamos conciencia de lo que está realmente en juego, si dejamos que predomine la inercia, caeremos una vez más en el vacío de una crisis con consecuencias imprevisibles que nos costará muchísimo superar.
Por: Sergio Berensztein


https://www.infobae.com/salud/ciencia/2019/03/08/quienes-son-las-5-cientificas-argentinas-que-estan-cambiando-la-salud-de-los-humanos-y-del-planeta/

8 DE MARZO DE 2019

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Cinco mujeres argentinas que están cambiando al mundo
Por Valeria Román

El planeta Tierra sufre hoy problemas dramáticos que comprometen el futuro: pérdida de especies de plantas, animales, lenguas y culturas, mayor frecuencia de desastres climáticos extremos, dificultades en la provisión y en el acceso a los alimentos, y discriminación con las personas que sufren enfermedades. Cinco argentinas que se han formado en universidades públicas del país han realizado descubrimientos científicos y han puesto en marcha proyectos con impacto mundial que podrían ayudar a afrontar los grandes desafíos de la humanidad.

A quién seguir en 2019: Sandra Díaz

Sandra Díaz, la científica cordobesa se encuentra dentro de un grupo de elite que representa al 1% de científicos más citados y referidos del planeta dentro de su especialidad, que son los estudios sobre biodiversidad del planeta (IPBES).
Desde niña, Sandra Díaz disfruta al entender a las plantas. Cuando se recibió de bióloga en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), sabía que quería dedicarse a la investigación, y amplió su foco a todas las especies del planeta, a los ecosistemas en los que viven, y a las interacciones en los diferentes climas. En 2007, formó parte del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático que ganó el Premio Nobel de la Paz.
Recientemente, la prestigiosa revista Nature destacó a Díaz como una de las científicas que hay que seguir en 2019. Con un equipo de 150 personas, la doctora lideró la realización del informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por su nombre en inglés), que le dirá a más de 100 gobiernos del mundo cuál es el estado actual de la biodiversidad después de revisar las evidencias científicas disponibles. Servirá para que los responsables políticos tomen decisiones.
"Será el primer informe intergubernamental sobre el estado de los ecosistemas del mundo y qué significa para la vida de las personas hoy", contó Díaz a Infobae. Tiene un enfoque interdisciplinario: en el equipo, participan ecólogos, economistas, ciencias sociales, y ciencias políticas. "Otro aspecto novedoso del informe es que incorpora información de los conocimientos locales, aportado por comunidades indígenas y por comunidades de campesinos", subrayó. Hasta ahora, las políticas públicas sobre ecosistemas han sido dominadas por los paradigmas de las ciencias naturales y económicas.
Aun con su trabajo global, Díaz no pierde su interés por el ambiente más cercano. Es investigadora superior en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal, que depende del Conicet y la UNC, y hace diferentes estudios como indagar sobre las percepciones de la biodiversidad en comunidades de Córdoba. Sobre la situación de las mujeres en las ciencias dijo: "Por décadas, las mujeres tuvieron un rol de apoyo y en bambalinas. Hoy el rol de las mujeres está más visibilizado. Tenemos que ir a la vanguardia del pensamiento original".

Cuidado de las vicuñas con impacto económico y social: Bibiana Vilá

Bibiana Vilá recuperó el modo de esquilar de las vicuñas y contribuyó al desarrollo social y económico de la Puna, con un modelo que fue reconocido internacionalmente. (Yanina Arzamendia)

Otra científica argentina que integra la Plataforma IPBES es la bióloga Bibiana Vilá, quien se formó en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Tras graduarse, Vilá se fue como mochilera al Norte argentino, Bolivia y Perú, y quedó conmovida con las culturas locales. Como investigadora del Conicet, investigó la biología de la reproducción de las vicuñas. Hizo descubrimientos, publicó sus trabajos, y les mejoró tanto la vida a las vicuñas como a las comunidades humanas que viven cerca.
Con su equipo que está integrado por Yanina Arzamendia y otros investigadores, Vilá recuperó, revalorizó y adaptó el "Chaku" -que era el modo de manejar a los animales que tenían las comunidades hace más de 500 años- a las modernas prácticas de bienestar animal. Esa adaptación permitió que los pobladores pudieran obtener la valiosa fibra de las vicuñas con la esquila, sin matar ni dañar a los animales. "Hoy donde hay chakus, no hay caza furtiva porque los propios pobladores cuidan a las vicuñas, que ahora tienen más espacio y aumentan sus poblaciones. La fibra obtenida de cada vicuña queda en las cooperativas o las comunidades, siempre en manos del poblador local", comentó la doctora Vilá a Infobae. En 2014, la bióloga ganó el Premio Midori, otorgado por la Convención de Diversidad Biológica de Naciones Unidas y la Fundación AEON de Japón.

La mujer que impulsó el primer trigo transgénico del mundo: Raquel Chan

Raquel Chan estudió en la Universidad de Jerusalem y en la Universidad Nacional de Rosario. Desarrolló el trigo y la soja transgénicos resistencia a la sequía. Servirán para aumentar los rindes de los cultivos y ya se demostró que son seguros para el consumo humano y animal. En la foto, Chan y su equipo del Conicet.

En la provincia de Santa Fe, Raquel Chan empezó en 1994 a estudiar los mecanismos de defensa que despliegan las plantas ante factores adversos, como los cambios de temperatura o el ataque de plagas. Un mecanismo es el cierre de sus poros, por el cual se evita la transpiración en momentos de falta de agua. Pero eso afecta lamentablemente también la fotosíntesis. Para los productores agropecuarios es un problema: porque le bajan los rindes de los cultivos.
Después de años de hacer investigación, la doctora Chan, que trabaja en la Universidad Nacional del Litoral, identificó mecanismos moleculares en el girasol que le ayudan a ser más resistentes a la sequía. Con su equipo, desarrolló las primeras variantes de soja y trigo que son resistentes a la sequía en el mundo. Para el caso de la soja, utilizó a la bacteria Agrobacterium, que permitió al grupo de científicos introducir genes del girasol dentro de la planta. Para el trigo, usó la técnica biolística, por la cual el equipo de Chan propulsó los genes de interés dentro de las células de trigo.
A través de la asociación entre el Conicet y la empresa privada Bioceres, el conocimiento aportado por el equipo de Chan hoy puede tener un impacto social y económico mundial. "Ya se hicieron todos los estudios sobre las plantas de soja y de trigo con genes del girasol", contó Chan a Infobae. El rinde de las plantas resistentes a la sequía es mayor si se las compara con las plantas no transgénicas, según publicaron recientemente en la revista Journal of Experimental Botany. También son seguras para consumo animal y humano.
El trigo H4HB4 y la soja H4HB4 (sus nombres técnicos) ya fueron aprobadas por el SENASA y la CONABIA, que son los organismos públicos que se ocupan de la seguridad alimentaria y de los cultivos producidos por biotecnología respectivamente. "El gen que se le agrega al trigo o a la soja proviene del girasol que ya era consumida sin problemas", afirmó la investigadora. En realidad, Chan se ocupó de realizar "evolución asistida": le dio la herramienta del girasol a otras plantas que no la tenían para resistir a la sequía.

Cuidar el clima con participación ciudadana: Carolina Vera

Carolina Vera, la climatóloga que investiga en la UBA y el Conicet y forma parte de los cuerpos directivos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático. Publicó informes sobre las emisiones contaminantes generadas por las actividades humanas que llevaron al cambio climático de la Tierra.
El pronóstico para las próximas semanas en la ciudad o el impacto de fenómenos extremos, como sequías e inundaciones, en el mundo viene preocupando a Carolina Vera desde hace décadas. Es directora del Instituto Franco-Argentino de Estudios del Clima y sus impactos, profesora de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA e investigadora principal del Conicet. Desde 2015, es vicepresidente del grupo de trabajo del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) que se dedica monitorear cambios en los gases de efecto invernadero y aerosoles en la atmósfera; los cambios observados en las temperaturas del aire, la tierra y el mar, la lluvia, los glaciares y las capas de hielo, los océanos y el nivel del mar, entre otras cuestiones del planeta.
Recientemente, Vera publicó un artículo en la revista Nature en el que reconoce el valor del conocimiento de la gente que vive en la cuenca del Río Matanza, en el Conurbano. Hizo investigaciones en las que las personas de esa zona colaboraron para comprender mejor el pasado y el futuro de las lluvias. Escucha a los productores agropecuarios y acepta trabajar con antropólogos para evaluar mejor los riesgos de los desastres y la vulnerabilidad social. ¿El beneficio? Aportar pronósticos más tempranos para que desde los gobernantes hasta los ciudadanos en general puedan tomar medidas a tiempo para protegerse, cuidar las instalaciones, y el ambiente.

Contra la discriminación de los pacientes mentales: Dévora Kestel

Dévora Kestel: desde que se recibió como psicóloga se comprometió para trabajar por los derechos de las personas con trastornos mentales. Es la primera mujer que dirige el Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS.

Desde hace dos meses atrás, Dévora Kestel es la primera mujer en ocuparse de la salud mental y abuso de sustancias dentro de la Organización Mundial de la Salud, en Suiza. Es psicóloga egresada de la Universidad Nacional de La Plata, y ganó el cargo en la OMS por concurso, después de trabajar décadas para hacer que el mundo escuche e integre a las personas con padecimientos mentales, como la esquizofrenia, el trastorno bipolar o la depresión, que producen más de un tercio de la discapacidad total en Américas. Sin embargo, sólo el 2% del presupuesto de salud de los países se destina a la prevención y el tratamiento de estos trastornos.
En diálogo por teléfono con , Kestel contó sus planes de trabajar para derribar la estigmatización de las personas con trastornos mentales y las tasas de suicidios en el mundo. "Por décadas, se pensó que los pacientes eran locos que había que encerrar en los manicomios. Hoy se sigue usando a los trastornos mentales como insultos. Sin embargo, se debería pensar que los problemas de salud mental puede afectar a todos. Desde la niñez, se debería hablar más sobre estos temas para que cada uno pueda acudir a tiempo a la asistencia médica y no discriminar a los pacientes. El mundo necesita más tolerancia a la diversidad".
Cuando se recibió como psicóloga, visitó a los pacientes del Hospital Alejandro Korn de la localidad de Melchor Romero, en el partido de La Plata. Aún recuerda las condiciones de abandono y pobreza que sufrían los pacientes en ese momento. Cuando viajó a otros países, como Italia, pudo observar que había otras formas de atender la salud mental, y se comprometió con el trabajo por los derechos humanos de los pacientes. Trabajó en Kosovo y en Albania para crear equipos de atención en salud mental, que contemplaron la complejidad de los problemas. "Me metí en el tema para que cambie una injusticia de base hacia las personas con padecimientos mentales. Honestamente, ¿por qué una persona que está sufriendo un padecimiento tiene también que soportar hostigamiento y castigo por parte de la sociedad?"


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