El fenómeno es humano y extendido en todas partes.
En cualquier Nación se gobierna sin nosotros.
La negligencia individual es la causa dominante.
Como gobernados, sumamos nuestro aporte al desequilibrio social.
En el brillante siglo de oro de Pericles, nuestro rol fue determinante.
Fue el único gobernante reelecto de la historia, por nosotros.


Es el “sistema” o modo de gobernar la cosa pública en gran parte del planeta.
Por esto la decadencia predomina en la convivencia social. 
La inteligencia humana no logra superar la situación.
En nuestro país, el ejercicio del poder a través de los partidos, se hegemonizó.
Por ellos el tejido social se deshonró, más allá de las clases.
Lógicamente, los más vulnerables llevaron la peor parte. 


Tienen solución. Se resuelven en grupo. Ocurre en muchísimas cosas.
Ayudemos al gobierno participando. Solos, no lo lograrán.
La libertad de prensa sostiene la manipulación. Tiene un solo ojo.
Repiten y replican medias verdades, enarbolando la realidad construida.
Las cosas no son iguales, sin embargo tienen la misma cara.
La prensa diariamente produce opinión y juicio.


Hablar para sanarse y también para sanar.
La palabra es el espejo de la acción, expresaba Solón en Atenas.
Muchas palabras nunca indican sabiduría, decía Tales de Mileto.
Ambos fueron parte del legendario grupo Los 7 sabios de Grecia.
La palabra es un estímulo todopoderoso.
También separa, confunde, intoxica y enferma.


Pensar<>reflexionar<>discernir
Imaginar<>recordar<>visualizar

En casi todo el mundo la convivencia es de baja calidad.
El nivel de deterioro es mayúsculo y tiende a aumentar.
Predominan claramente signos decadentes.
Nos sucede desde las últimas décadas del siglo XX.


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