Muchísimas experiencias aberrantes contempladas están quedando atrás.
Algunas probablemente no se repetirán.
Apoderarse de lo que no es propio, es una práctica común globalizada.
Increíble… Empoderarse sin límite... para usar el poder patológicamente.
Ocurre irracionalmente en cualquier latitud del planeta.
En nuestro país cuál será la respuesta pertinente: ¿Cuándo se repita, si se da?


Desalojemos lo absurdo y la desilusión moral, de nuestra vida.
La democracia actual, tal como la experimentamos, es un sistema de engaño.
Cada uno de nosotros es un mediador irremplazable en la resolución del
conflicto.
Sin ideas de calidad, es imposible construir prosperidad presente ni futura.
En tiempos electorales escuchamos opiniones, insultos y bajezas de todo


Claro… es una creencia… Un pensamiento firme.
El actual escenario exhibe múltiples formas, matices y actividades.
Desde una posición elevada contemplo el panorama nacional.
Las clasifico en muy pocos bloques, y esto observo:
Aproximadamente el 40 % trabaja con variada intensidad.
En el campo, en las ciudades y zonas aledañas.


Porque es lógico, las causas justas siempre triunfan… finalmente.
Mientras nos atormenta la beligerancia sin motivos de peso.
Las batallas entre opiniones, solo dividen y potencian la grieta.
Las ideas nos acercan, enriquecen, desafían y elevan.
Entonces la ética se convierte en una gran protagonista.
Se esparce en cada uno, expandiéndose hacia todos los ámbitos.


El fenómeno es humano y extendido en todas partes.
En cualquier Nación se gobierna sin nosotros.
La negligencia individual es la causa dominante.
Como gobernados, sumamos nuestro aporte al desequilibrio social.
En el brillante siglo de oro de Pericles, nuestro rol fue determinante.
Fue el único gobernante reelecto de la historia, por nosotros.


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