Todos somos candidatos

Todos somos candidatos

De experimentar los efectos irrefrenables y placenteros de la avaricia, la codicia y el poder.
Inevitablemente marchan juntas, son dinamita energética de autodestrucción.
Quienes quedan atrapados en ella pierden el gobierno equilibrado de sus vidas.
Arrastran a su paso relaciones con parientes, amigos, allegados y colegas.
Esta energía intermitentemente impulsiva y libidinosa, germina en cáncer.
Tal inseparable combinación resulta una de sus principales promotoras.
La apropiación indebida de bienes ajenos, se transformó en robo mental.
El deseo desordenado buscando estatus y riqueza es contra natura a la salud.

Increíblemente las voces que más oímos, leemos y comentamos.
Llevan agua para sus molinos. Opinan y dividen. El mayor tiempo es así.
En suma crean dos efectos, uno en el contexto en el que viven y/o trabajan.
El otro se integra al escenario global… ciudad, provincia, país, región o planeta.
Cero propuesta de esclarecimiento o para discernir, entre dos o más opciones.
Estamos condenados a permanecer en la patología social y sus deformaciones.
Vivimos sin esperanza. No pensamos en un amanecer distinto, a los de cada día.
Ambientes tóxicos, relaciones patológicas, clima insalubre.

Indudablemente es una presión externa, insoportable, injuriosa y molesta.
No estamos obligados a permanecer inmóviles, sin hacer nada, sin intentar “algo”.
Además… casi nada ha disminuido en el “apriete”. Lo contrario, aumentó.
Nos falta… formar filas de uno en fondo, para seguir recibiendo…
En nuestra intimidad vive el Honor. Nuestra capacidad de Ser y Hacer.
No es sano dejar de practicar y hacer “cosas” con Dignidad.
Hablar con otros de los que nos duele, social y personalmente, es una buena idea.
Ese primer paso es determinante, imprescindible, memorable.

Reproducimos consciente e inconscientemente lo que decidamos.
No sucederá aquello que deseamos, sino hacemos “algo” para producirlo.
Estamos viviendo pesimamente como sociedad… degradándonos…
Las fuerzas negativas se propagan sin cesar, con o sin nuestro aporte.
Las energías son los pensamientos, las emociones y los sentimientos.
Hay dos tipos de energía, desde su polaridad, negativas o positivas.
Cuando un canal aporta información, detallando minuciosamente los hechos.
Simplemente los reproduce infinitamente.

Tales señores cobran por propagar información que daña la psiquis pública.
Justificar tal comportamiento laboral, no los exime de la responsabilidad ética.
De un tiempo a esta parte, los canales prácticamente no emiten info positiva.
Si… expanden su difusión en cualquier ámbito con la tóxica energía.
Es lógico y natural sentirse deprimido, sin voluntad, triste. Desorientado.
Crece el consumo de sustancias y/o actividades que “saquen” la onda.
Es la opción con más demanda al alcance de la mano, y es moda.
Consumimos sustancias/actividades o personas que entretienen nuestros días.

Sanaremos por los propios medios. Según una constante acción ética.
Como mínimo esta, nos inmuniza. Blinda nuestras expectativas y esperanza.
Como opinión pública, la presión que ejercemos no tiene potencia ni fuerza.
Sin apoyatura de los gobiernos, la prensa, ni de los hombres íntegros, ricos.
Quedamos enfrentados a nuestra decisión personal. Ese es el único poder real.
Sino hacemos nada… nuestro descenso continúa.
La idea late en millones de mentes. ¿Un pequeño grupo da los primeros pasos…?
Pueden comenzar una sinergia memorable, inédita… invencible.

Hasta la próxima: Juan Báez



© 2018 Aristotelizar.com.ar | Todos los derechos reservados. | By ConfianzaPYME