Una política superior

Nuestra existencia transcurre entre dos planos o realidades.
Uno, la consciencia, el banco de pruebas donde construimos calidad de vida.
El otro, la inconsciencia, donde se nota la ausencia de armonía y coraje para vivir.
Sabemos por experiencia que ambas son realizaciones posibles y necesarias.
Mas si sumamos a ese deseo, el querer hacerlo con voluntad y determinación.
Por tanto, el progreso y la prosperidad son esencias de nuestra natura.
Corresponden a la sustancia originaria del Ser Humano.
Nacimos con el derecho a vivir en libertad y buscar la felicidad.

Sin embargo, poco a poco fuimos perdiendo la calle y los espacios públicos.
La violencia convive con nosotros en diversos ámbitos.
La confrontación se esparce y se generan enemistades por donde pasa.
¿Qué tipo de democracia es esta...? La irracionalidad como bandera social.
Las ideas de uno se imponen por sobre cualquier otra. Es una regla loca.
Los consensos en pro del bienestar general... son inexistentes... No sumamos.
Prácticamente nadie habla de prosperidad ni progreso.
Parecieran palabras poco menos que desconocidas para las mayorías.

Cuando un colectivo, independiente de su cuantía, no sabe que quiere.
Tampoco sabe dónde va y por tanto no llegará a ningún lugar que valga la pena.
Las voces dominantes en el escenario nacional visten insultos y amenazas.
La mayor parte del tiempo... las horas transcurren entre hechos de inseguridad.
Piquetes, movilizaciones, gente que obstruye a quienes trabajan.
Parecieran entrenados a promover el comportamiento ruin.
Ni de casualidad construyen comunidad para aliviar el dolor social.
Si no hay unión verdadera, nos devoran los de afuera... Martín Fierro.

Con mala gana aceptamos “cosas” que pasan en contra del bienestar general.
Comenzó siendo algo esporádico, hoy es normal... Nos acostumbramos.
Las ideologías de izquierda y derecha son impotentes ante esta realidad.
El sentido común, la lógica y la coherencia se transformaron en sombra.
Increíblemente... esperamos que la solución venga... de afuera de nosotros..
Invertimos tiempo imaginando respuestas que satisfagan la brutal carencia social.
Nunca viví una época más violenta y con tanta desunión como la actual.
Pareciera que no estuviésemos en crisis… ¡Todo bien! Te suena...

Como a tantos residentes en el país, mis días transcurren en un contexto...
Contaminado por confrontación y desapego a las buenas costumbres y el respeto.
Dos muy buenas noticias en los últimos días, crearon un clima, de distensión.
La afirmación es personal, de simple ciudadano, independiente.
Aprecio como positivas la asistencia del FMI y la calificación de País Emergente.
Ahorramos un doloroso costo social mayor para los próximos 24/36 meses.
Importa aprovechar la oportunidad y aumentar nuestra productividad.
El crédito se pagará, con nosotros o por nuestros hijos/nietos.

Siempre hubo forcejeo entre actividades productivas, comercio, construcción y
los servicios por un lado y la banca y los servicios del dinero por el otro.
Nunca hubo complementación productiva. No se crearon puentes.
Siempre el costo del dinero fue caro porque el por venir se previó sombrío.
Es difícil mantener relaciones sanas sin confianza en el otro. No hay futuro.
Me interesa contribuir a crear las condiciones de vida de hace 50 años...
Cuando la calle y los espacios públicos eran de los niños y los abuelos...
No era necesario andar cuidándose de nada ni de nadie. Esto es lo que quiero...

Los problemas se resuelven cuando las partes hablan, se sinceran y buscan acuerdo.
El dialogo gobierno-pueblo no existe. Ni de ellos a nosotros ni de nosotros a ellos.
La desunión se ha convertido en una industria de desencuentros.
La decadencia social que soportamos no es importada, es cosecha propia.
Así estamos… a la deriva del mal humor…
Como serán los días después del mundial… ¿Quién lo sabe?
Si somos conscientes de lo que nos pasa, debemos hacer cosas que nunca hicimos para
crear circunstancias idénticas a las que queremos vivir.

Hasta la próxima

Juan Baez



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