Construir "algo" mejor

Construir "algo" mejor

Los días pasan y la calidad de convivencia social no aparece.
Nuestras expectativas de vida, cambiaron... casi sin darnos cuenta.
La inmadurez y el personalismo ayudaron a crear las malas relaciones entre nosotros.
Por esta cuestión... prevalece lo fulgurante, ruinoso y auto destructivo.
Importa obtener la victoria, imponiendo el resultado en la confrontación de identidades.
Predominan el odio, la bajeza, el enojo y el rechazo a lo que exprese el otro.
Mientras la mala onda se retroalimenta a sí misma y se alegran por ello.
Es insano tamaña convivencia. ¿Por qué somos enemigos? ¿Qué sucedió entre nosotros?

Esta práctica no nos hace bien. Son insalubres tamaños hábitos.
La participación inteligente impedirá el protagonismo de salvajes y malvivientes.
Por lo tanto, necesitamos cambiar nuestro rol en el escenario...
¡Basta de consumir impotencia y masticar "caca mediática"!
Tales “bocaditos” se elaboran en los medios de comunicación oral, gráfica y vídeo.
La crisis continua... No saldremos de ella sin poner lo mejor de nosotros mismos.
Imposible ascender de un estadio inferior a otro superior con malas artes...
Nuestro actual comportamiento perfecciona la decadencia y la brutalidad.

Estos son algunos efectos de la Democracia vigente, inteligentemente deformada.
En cualquier latitud planetaria es la gran responsable.
Sin embargo el pueblo únicamente vota… Elige la lista de un partido. Nada más.
¡No nos permiten proponer nombres ni ideas! ¡Como “pueblo” no gobernamos!
Exclusivamente los partidos políticos tienen la facultad de acceder al poder público.
Ni siquiera las ONGs, pueden sumarse… algunas mayores en edad a los partidos.
La “meritocracia” es la gran ausente en la conformación de candidatos.
Decenas de miles de argentinos honestos y eficientes, solo pueden hacer banco.


Democracia, su degeneración. ¿Es para tanto?... Veamos:

 
Aristóteles en su magistral obra La Política se refiere a la ponerofilia y a sus derivados: La ponerología política, la oclocracia, la cleptocracia, la patocracia y la hezocracia.
La ponerofilia, para Aristóteles es la amistad y relación con quienes se acercan hacia el mal, lo perverso y lo malvado. Esta expresión adquiere nuevos conceptos para el psiquiatra polaco Andrzej Lobaczewki en su libro “Ponerología Política” en la que desarrolla minuciosamente el estudio del mal y sus efectos en la política, refiriéndose a la patología de las clases gobernantes y sus efectos en las sociedades, señalando que las mismas pueden devenir en patocracias.

Cleptocracia: Es el sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a partir de la administración y disposición de los bienes públicos. En la cleptocracia se establece y desarrolla el poder enfocado en el robo de capital, institucionalizando la corrupción y sus derivados como el nepotismo, el clientelismo político y/o el peculado, de forma que estas acciones delictivas quedan impunes debido a que todos los sectores del poder están corruptos, desde la justicia, funcionarios de la ley y todo el sistema político y económico.
En una cleptocracia, los mecanismos del gobierno del estado se dedican casi enteramente a gravar los recursos y a la población del país, por medio de impuestos, reajustes, desvíos de fondos, etc. Los dirigentes del sistema amasan grandes fortunas personales, en especial quienes ejercen los cargos de mayor jerarquía junto a ministros, gobernadores, alcaldes y asesores personales. El dinero es lavado o se desvía a cuentas bancarias secretas, por lo general en paraísos fiscales, como encubrimiento del peculado o robo.
Las economías de los regímenes cleptocráticos tienden a decaer constantemente, pues la corrupción sistemática engendrada por el gobierno significa que la economía está subordinada a los intereses de los cleptócratas. Además, las economías basadas en la extracción de materias primas (ejemplo, los minerales y el petróleo) son particularmente propensas a ser cleptócratas.
Históricamente, el ambiente sociopolítico asociado al sistema colonial —la dominación de países colonizados, donde sus economías son muy vulnerables al depender de un número pequeño de materias primas— ha sido particularmente proclive a la creación de las últimas cleptocracias: África y América Latina son las regiones más proclives.

Hezocracia: Es reconocida como la perversión última de la democracia. Aristóteles la distinguía por el notable apego de los ponerófilos a su práctica. Si hay alguna argucia común a la que recurren todos los regímenes despóticos en la historia de la humanidad, es a la perversión de las ideas y conceptos. La utilización de falacias, sesgos cognitivos y eufemismos, suelen ser generalmente aderezos a la abierta destrucción de la institucionalidad democrática para oprimir a los miembros de la sociedad. No es extraño observar como ideas y conceptos como los de paz, conciliación, diálogo, entendimiento son pervertidos y desviados de su finalidad natural y son utilizados por las tiranías para tejer su red de dominación, imposturas que llegan a trastocar y abominar igualmente los conceptos de constitución, poder constituyente, legislación, soberanía, patria y hasta la propia idea de democracia, banalizándola y reduciéndola simplemente al acto eleccionario, que si bien es importante, es lo menos significativo, ya que no puede haber democracia sin separación de poderes , garantía de derechos humanos, responsabilidad efectiva de la administración pública, tutela judicial efectiva, entre otros. Para poder abordar un problema y procurar una solución, de cualquier asunto, desde el más simple al más complejo, antes de aventurarnos a ejercer cualquier acción, primero hemos de elaborar un diagnóstico lo más detallado posible del caso, y de allí, actuar en consecuencia. Una élite psicopática gobierna, y la gente es dirigida y motivada por valores eminentemente materiales y patológicos.
Pero si no es un Estado de Derecho y no hay democracia ¿Qué es? Es un Estado fallido, un Estado delincuente. Lejos de ser una democracia podríamos estar ante una oclocracia, cleptocracia, patocracia o hezocracia, plagada de ponerófilos. Concepto de hex: hez. Del lat. fex, fecis.
1. f. En las preparaciones líquidas, parte de desperdicio que se deposita en el fondo de  las cubas o vasijas. U. m. en pl.
2. f. Lo más vil y despreciable de cualquier clase.
3. f. pl. excrementos.

Hez nombre femenino
1.- Sedimento o poso de una sustancia líquida que se deposita en el fondo del recipiente donde está contenida. “heces de vino”
2.- Grupo de personas que representa lo más despreciable de la sociedad. “aquel grupito era una auténtica hez de parásitos y herejes cuya erradicación se había propuesto emprender el ama desde el primer día, aunque sin conseguirlo”
3.- nombre femenino plural (heces) Materia compuesta de residuos de alimento que el organismo elimina por el ano tras haber hecho la digestión. “heces fecales; las heces de los gatos y los perros”

Oclocracia: Oclocracia o gobierno de la muchedumbre, según la visión aristotélica clásica, es una de las tres formas específicas en las que puede degenerar la democracia. A veces, el término se confunde con tiranía de la mayoría, dado que ambos términos están íntimamente relacionados. Esta palabra según Polibio (Siglo II AC) y Plutarco (Siglo I y II DC) está bien teorizada tanto por ellos como después en la teoría política occidental. No se refiere al poder político de la mayoría de un pueblo, sino a una degeneración resultante del uso de la demagogia que nada tiene que ver con un poder mayoritario democrático, de un pueblo organizado políticamente como sería la obtención del apoyo político de las masas por parte de grupos, dirigentes o élites que las utilizan en beneficio del ascenso propio, mediante promesas propagandísticas y manipulaciones que saben alagar las aspiraciones inalcanzables del pueblo o la irracionalidad incluso de un pueblo ignorante, también a veces mediante el desarrollo de fanatismo ideológicos, adhesiones de fe, miedos y odios bien promovidos. Etc. Es lo contrario a un pueblo organizado y más bien una masa manipulable. El concepto de oclocracia coincide bastante con lo que llamamos populismo.

Patocracia: Por su definición es un sistema de gobierno creado por una pequeña minoría patológica que toma el control de una sociedad de personas normales. (extraído de La Ponerología Política: una ciencia de la naturaleza del mal ajustada a propósitos políticos,  de Andrzej Lobaczewski).
Patocracia: del Griego pathos, “sentimiento, dolor, sufrimiento”; y kratos, “poder, control” Una forma totalitaria de gobierno en la cual el poder político absoluto está en manos de una élite psicopática, y su efecto sobre la gente es tal que la sociedad entera está  dirigida y motivada por valores puramente patológicos. Una patocracia puede tomar muchas formas y puede insinuarse de forma encubierta como una ideología o un sistema aparentemente justo. Puede enmascararse bajo el disfraz de una democracia o teocracia, o bien en forma de regímenes más opresivos.

Características:
1.- Supresión del individualismo y la creatividad.
2.- Empobrecimiento de los valores artísticos.
3.- Empobrecimiento de los valores morales; una estructura social basada en el interés propio y el ventajismo (n. del t. “upmanship”), en lugar del altruismo.
4.- Ideología fanática; frecuentemente una forma corrupta de una ideología viable y válida se convierte en un ‘troyano’, pervertido a su forma patológica, con poco parecido a la substancia del original.
5.- Intolerancia y sospecha de cualquiera que sea diferente, o que no esté de acuerdo con el estado.
6.- Control centralizado.
7.- Corrupción generalizada.
8.- Actividades secretas en el seno del gobierno, pero vigilancia de la población general. (En contraste, una sociedad sana tendría procesos de gobierno transparentes, y respeto por la privacidad del ciudadano individual).
9.- Gobierno paranoide y reaccionario.
10.- Legislación excesiva, arbitrara, injusta e inflexible; el poder de la toma de decisiones es reducido/eliminado de la vida cotidiana de los ciudadanos.
11.- Una actitud de hipocresía y desprecio, demostrada por las acciones de la clase dirigente, hacia los ideales que dicen seguir, y hacia los ciudadanos que dicen representar.
12.- Medios de comunicación controlados, dominados por la propaganda.
13.- Desigualdad extrema entre los más ricos y los más pobres.
14.- Uso endémico del razonamiento psicológico corrupto, tal como la paramoralidad, pensamiento conversivo y doble discurso.
15.- Gobierno por la fuerza y/o por el miedo al uso de la fuerza.
16.- La gente es considerada como un ‘recurso’ para ser explotado (de donde procede la expresión “recursos humanos”), en lugar de individuos con valor humano intrínseco.
17.- La vida espiritual se restringe a esquemas inflexibles y adoctrinadores. Cualquiera que intente ir más allá de esos límites es considerado hereje o loco, y por tanto, peligroso.
18.- Las divisiones arbitrarias entre la población (clase, etnia, credo) son inflamadas para convertirse en conflicto mutuo.
19.- Supresión de la libertad de expresión – debate público, manifestación, protesta.
20.- Violación de los derechos humanos básicos, por ejemplo: restricción o denegación de necesidades vitales básicas como el alimento, el agua, el abrigo; detención sin cargos; tortura y abuso; trabajo esclavo.”
 
Hasta la próxima: Juan Báez


© 2018 Aristotelizar.com.ar | Todos los derechos reservados. | By ConfianzaPYME