Enfrentar inflación moral

Muchísimas experiencias aberrantes contempladas están quedando atrás.
Algunas probablemente no se repetirán.
Apoderarse de lo que no es propio, es una práctica común globalizada.
Increíble… Empoderarse sin límite... para usar el poder patológicamente.
Ocurre irracionalmente en cualquier latitud del planeta.
En nuestro país cuál será la respuesta pertinente: ¿Cuándo se repita, si se da?
Nuestra tolerancia… ¿Cuánto más resistirá…?
Preguntémonos: ¿Que haré yo? ¿Qué harás tú?

 

Arturo Illia se mantuvo humilde luego de dejar el poder.
No se contaminó. La integridad en su esencia de virtud y valor a la vez, lo protegió.
Somos humanos… aprendemos imitando.
Un líder es un ejemplo a seguir. Sea un hombre o un grupo.
La fama, el oro y el poder derriten la moral humana.
Algunos son recordados por sus crueldades y perversidades.
La enfermedad poco a poco crece y mina el honor de servir y hacer.
La vanalidad gana la parada. Se convierte en pasión y estandarte.

 

La humildad empodera. Inmortaliza.
Me refiero al Hum<>us… aquello que fertiliza la siembra.
El Hum también tiene que ver con nuestro nombre como raza.
Es una cualidad superior, una mega virtud. Imprescindible para ser respetado.
No es una condición de clase social. Nada tiene que ver con el dinero.
Bastardear la vida… apocarla, ridiculizar y manipular hechos.
Son imprescindibles para hacer efectivo el sometimiento humanitario.
Ha sido una constante en la dominación del hombre.
Tenemos derecho a soñar libremente. Es nuestro deber, humano.

 

La historia reconoce el Siglo de Oro, en la Atenas de Pericles.
Porqué: Hubo Democracia Pura, respeto e igualdad civil. Convivencia y calidad.
Más de 200 naciones querían experimentar el cómo se vivía en Atenas.
Los humanos necesitamos experimentar algo nuevo y diferente.
Estamos hartos de esta libertad mutilada, prisioneros en un sistema agotado.
Hoy también somos alrededor de 200 naciones…
Nosotros… ¿A qué nación nos queremos parecer, conviviendo?
Nuestro problema principal, me parece…, somos demasiado parecidos al mundo.

 

999.000 millones de dólares son insuficientes para reconstruirnos como Nación.
Además de dinero, necesitamos acción espiritual para lograr progreso y riqueza social.
También un poder Judicial independiente, eficaz y proactivo del bienestar general.
Leyes y normas promoviendo la prosperidad y cooperación en todo ámbito.
Reducir el analfabetismo cívico a la mínima expresión, un digito.
Sanción ejemplar a quienes por acción u omisión, van en contra del bienestar de las mayorías.
Eliminemos la inflación moral, que permanece dañando nuestros cuerpos y almas.
Emerjamos de la separación por resentimiento y miedo. La grieta enferma.

 

En nombre de la democracia se creó una industria planetaria de pobres y analfabetos.
Merecemos un mejor destino. Indigna saberse “humano”.
Es una humillación llevada a la máxima expresión de la raza.
Tan particular comportamiento engendró múltiples generaciones problema.
La decadencia y el retroceso son claras señales. La situación es global. No gobierna el pueblo.
Están ausentes los grandes poderes humanos.
En primer lugar el poder de la fraternidad. Inmediatamente el de la Verdad.
Por ello, tanta división duele y estremece.

 

Transitamos una coyuntura especialmente extraordinaria.
Creando trabajo y confiando en nuestro destino, otras circunstancias viviremos.
Desentenderse, en estos días, de crear riqueza Social es auto boicotearse.
Hay cosas que dependen del gobierno y hay otras que dependen de nosotros.
Un nuevo futuro empieza ahora, aquí… en cada lugar.
La libertad es un sentimiento íntimo que desplaza al miedo y la incertidumbre.
La prosperidad y el progreso, en nuestro caso, son realidades de las estuvimos distanciados.
La inflación moral, bajará, según nuestro comportamiento.

 

Hasta la próxima. Juan Báez



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