Porqué... saldrá bien

Porque es lógico, las causas justas siempre triunfan… finalmente.
Mientras nos atormenta la beligerancia sin motivos de peso.
Las batallas entre opiniones, solo dividen y potencian la grieta.
Las ideas nos acercan, enriquecen, desafían y elevan.
Entonces la ética se convierte en una gran protagonista.
Se esparce en cada uno, expandiéndose hacia todos los ámbitos.
Su simple práctica enriquece, purifica, cura y alimenta el ánimo.
Nuestra moral se tonifica, se prepara para ocupar su lugar.

Todo esto y lo mejor por venir depende de nosotros.
Quienes ocupan los asientos en el gobierno, están de paso.
Como gobernados debemos cambiar.
Además hay centenas de miles de hombres y mujeres sobresalientes.
Se distinguen por sus valores y virtudes.
Lo saben y vivencian pocos seres. Familiares, amigos, vecinos.
Cuando ingresan a un partido político, se complican.
A estos, solo les interesa el usufructo del poder.

La clave pasa por ejercer la autoridad buscando la felicidad del pueblo.
Sino es esto, para que… y porque aceptamos menos a tan poco.
Sin justicia, la convivencia se ha transformado en desequilibrio.
La inestabilidad social está instalada. Las luchas sociales reaparecen.
Donde hay angustia y ansiedad, hay error.
Es coherente y lógico pensar y decidir actuar para corregir.
El silencio interior, promueve la acción. Cambiar… desde la intimidad.
El momento es ahora, inmediatamente.

El espíritu no piensa, siente en lo que sabe y por lo que es.
Las nuevas ideas provienen de allí.
Están compuestas con porciones de libertad e igualdad.
Es un mediador entre la realidad y la mente.
Nuestra inagotable tarea es retroalimentarnos, cada uno con otros.
Careciendo de orientación espiritual, vivimos soportando la realidad.
Siempre, contra natural a nuestras expectativas y deseos.
Entrenarse a vivir con alegría, es nuestra elección.

Esta es la gran cuestión. De cual lado estamos.
¿Solo elegir y votar es todo nuestro aporte a la democracia?
El diálogo, es imprescindible para definir mejores rumbos.
En nuestra nación no existe. Los partidos están enfrentados.
Se acuerdan arreglos transitorios y puntuales. Ninguna política de Estado.
¡Cómo vivir en bienestar y armonía, si faltan ideas y acciones conducentes!
La cruda realidad se genera por la puja de ambiciones personales y sectoriales.
Nuestra participación es anodina e insustancial. Nuestro rol, desdeñable.

Hasta la próxima. Juan Báez

Las mentes brillantes discuten ideas fuertes;
las mentes promedio discuten sobre eventos;
las mentes débiles discuten sobre otras personas.

Sócrates


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