Todo saldrá bien

Claro… es una creencia… Un pensamiento firme.
El actual escenario exhibe múltiples formas, matices y actividades.
Desde una posición elevada contemplo el panorama nacional.
Las clasifico en muy pocos bloques, y esto observo:
Aproximadamente el 40 % trabaja con variada intensidad.
En el campo, en las ciudades y zonas aledañas.
Menos del 10 % se movilizan frecuentemente por distintas causas.
Transitan espacios en ciudades y alrededores, reclaman y obstruyen.

Alrededor de un 25 % trabaja a media máquina o menos, intermitentemente.
Los hay en todas partes. En oficinas públicas, en pueblos y ciudades.
El resto son niños, jubilados, desocupados y personas en situación de calle.
Conclusión: Un poco más del 50 % de la población produce actividad económica.
¿Cuál es la infraestructura necesaria para crear mayor ocupación?
Optimizar el tránsito con mejores rutas, accesos, puentes, iluminación y diques.
Mayor aprovechamiento de las redes de telefonía, electricidad y gas.
Hay fondos privados y públicos para financiar… Que está faltando?

Exceden la cantidad y calidad de desocupados y sub ocupados.
Tanta abundancia se puede transformar. Otro aire social se respirara.
En las democracias conviven las ideas, libre y convenientemente.
Como gobernados no tenemos canales para que ser escuchados.
No es normal ni saludable, acostumbrarse a aceptar lo absurdo.
La inmoralidad se ha incorporado en nuestra idiosincrasia.
El dinero y su manejo cruel obscureció nuestra existencia.
La dignidad colectiva no es parte del negocio.

Mirrias ondas de amor y paz.
Vivimos en beligerancia monetaria desde hace décadas.
Nos empobrecimos, disponiendo abundantes recursos.
¿Cuál ilusión nos enloqueció?
Inteligente significa elegir entre
Es trágico continuar – si el drama prosigue - en plena era de las TI (*)
Es hora de crear sistemas y nuevas organizaciones compartiendo recursos.
Al futuro próspero lo construimos entre todos o no lo construye nadie.

Todo saldrá bien, es una ficción política inspirada en la Revolución Francesa.
Obra de teatro, hablada en francés, traducida en lectoescritura durante casi 5 horas.
En aquel tiempo el “pueblo” francés padecía hambre y se movilizaba en las calles.
El Rey, principalmente recaudaba.
Hoy, el hambre vive con nosotros. Una organización reemplazó al Rey.
No pinchamos ni cortamos. Solo votamos y aportamos. Elegimos, de listas de los partidos.
No podemos presentar candidatos ni ideas. Nula participación en acciones de gobierno.
Sin opciones para proponer cambios en decisiones que nos afectan irremediablemente.

Buena parte de quienes incumplen su trabajo, reciben cada mes jugosos ingresos públicos. Cobran del
dinero de todos y hacen “cosas” preferentemente en contra de la vida de todos.
No tenemos injerencia en nuestro sistema de gobierno. ¿Nuestro gobierno?...
Menor influencia que una oveja. En los rebaños algunas van en otra dirección al grueso.
Nos impiden ser parte de la cosa pública. Casi no nos lo cuestionamos.
La realidad política cada día empeora. Decadencia social progresiva.
Ni hablar respecto a la calidad de ideas o pensamientos.
Prácticamente todas restringen nuestra expectativa de sana convivencia.

Hasta la próxima. Juan Báez

Nota: (*) TI = Tecnologías de Información



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