LA POLÍTICA

LA POLÍTICA - La más alta de todas las ciencias

Aristóteles argumentaba que el ciudadano es como el marinero. Este, a bordo junto a la tripulación, constituyen un conjunto social con un fin común. En primer lugar llegar a buen puerto, sanos y salvos. Para el caso de un naufragio inminente, unir esfuerzos y voluntades entre sí, superar la adversidad y proseguir la marcha rumbo a mejores tiempos.

En esta dirección inteligente, los miembros naturales de la ciudad<>estado son cabalmente semejantes a los marineros. La prosperidad de dicha asociación es su obra común.
Entonces, es lógico y coherente comprender esta singular idea, los ciudadanos son responsables de la calidad de vida que anhelan, si consecuentemente hacen efectivos aportes para lograrla.

La Constitución en cada país es la carta magna, la referencia más inteligente para optimizar el gobierno. En suma, el documento jurídico más importante para realizar la política.

Aristóteles en su época, analizó 158 constituciones con un selecto grupo de célebres pensadores. Produjeron escritos, diseñados enciclopédicamente, relatando la cultura legislativa de aquellos días.
Describieron la realidad de la gran ciudad estado en el contexto en que ésta se fue plasmando a lo largo de la historia. Resaltaron las innovaciones, especialmente las referidas a temas político–administrativo.
Empleando el método descriptivo, similar al utilizado en las obras científicas, combinaron lo empírico con lo observado, enfatizando especial relevancia a las contribuciones críticas y valorativas.

Clístenes, otro notable pensador griego, anterior a Aristóteles fue el inspirador de las bases de la nueva ciudad-estado fundamentándose en la isonomía o sea la «igualdad de los ciudadanos ante la ley» o «igualdad a través de la ley» y el de la isegoría, la igualdad del derecho a hablar. En suma, instaló las condiciones para que todos los atenienses sean iguales cívicamente.
Además promovió la institución del ostracismo dotando al pueblo del derecho de aplicar sanciones a quienes abusaban de su autoridad, condenándolas al exilio. Así se frenó la tendencia de retener poder en una sola persona. El pueblo rechazaba drásticamente vivir con la tiranía.
También implementaron la atimia, mediante la cual, cualquier ciudadano ateniense apático a la gestión del bienestar general de Atenas, por rehusar participar en la gestión de la "cosa pública" merecía dicha condena, idéntica en rigor a la del tirano. Significando efectivamente, una degradación cívica.

En síntesis, la democracia ateniense no aceptaba a los tiranos permanecer en el poder ni tampoco a los apáticos proliferar, indiferentes en gestionar el bien común. Ambas conductas tenían la misma condena y castigo, destierro por 10 años, expulsión de Atenas, conservando la ciudadanía.
El simple hecho de, no participar de las boulée ni en las ekklesia tenía un costo severo, además de la reprobación social.
Hiparco fue la primera víctima del ostracismo. Luego siguieron muchos otros, el pueblo admitía el ostracismo y las víctimas asumían su exilio.

Clístenes también creó el sistema del demos (pueblo), favoreciendo a quienes estaban en un mismo demos. Era habitual que ellos se ayudasen mutuamente. Así, basándose en los demos reorganizó la estructura militar. En el ejército, los “batallones” se integraban con miembros de la misma tribu, cooperando entre sí para combatír codo a codo. Esto favoreció la unión política de las tribus y los demos. Cada tribu enviaba 50 miembros elegidos en votación a la Boulée, que antes de las reformas estaba compuesto por 400 miembros, y Clístenes aumentó a 500. Este órgano preparaba las sesiones de la Asamblea, y escribía las leyes.
El Aerópago, fue un órgano de gran importancia política conformado por aristócratas, antes de la aparición de Clístenes. Entre las reformas que inspiró, está el de estrategos, cargo político que inicialmente se dedicaba al control del ejército. Posteriormente tomó fuerza en la arena pública convirtiéndose en el verdadero cargo político, de máxima importancia. Se designaban 10 estrategos, uno por cada tribu, destinados a competencias diferentes, con un estratego al mando. Esta reforma fue  de importancia estratégica, había sido exclusividad de la aristocracia. Valoraba la habilidad de oratoria y de administración principalmente, más aún que el origen familiar. En teoría, cualquier ciudadano podía participar en la política, exponer sus ideas y quejas ante la Asamblea, incluso ser elegido para ejercer un cargo político,  pero en la práctica accedían al poder, solo quienes tenían aptitudes y habilidades.
No todos podían ser estrategos, se requería experiencia militar, habilidad en el control de las unidades, capacidad administrativa, oratoria, etc. No había lugar para la demagogia. Esto fue factible por el nivel de preparación y enseñanza que tampoco estaba al alcance de todos. Quienes proponían leyes necesitaban de la oratoria y elocuencia para convencer a la Asamblea, y estas cualidades no eran comunes en todos. La población participaba y los cargos políticos eran ejercidos por las personas más adineradas. A la hora de votar, no todos los habitantes podían hacerlo. Los campesinos no podían dejar la tierra y tomarse uno o dos días para viajar a Atenas y ejercer su derecho a voto. Hacían el viaje quienes tenían medios económicos.
La Asamblea siempre se conformaba con partidarios de la ciudad. En ocasiones especiales, como por ejemplo en la guerra del Peloponeso se ordenó a los habitantes del campo, resguardarse dentro de las murallas. Por lo tanto la Asamblea se constituyó atípicamente con pobladores mayoritarios del campo.
Las reformas cambiaron muchísimo el curso de la historia de Atenas. Gran parte de ellas mejoraron el nivel de vida. Aunque no votaran, estar representados en la Boulée o la Asamblea era suficiente para ellos y por ende estaban orgullosos de ello. Este honor hacia Atenas y su sistema político fue una de las bases del espíritu que construyó el imperio helénico.

En su teoría de la república perfecta, Aristóteles manifiesta que la virtud cívica deben tenerla todos. Hablaba de virtud, porque es condición indispensable si queremos una ciudad perfecta, esperar lo mejor de cada ciudadano. Reconocía que no todos son virtuosos, pero consideraba a cada ciudadano necesariamente, como un hombre de bien.

En el Estado no se trata de señores ni de esclavos; en él no hay más que una autoridad, que ejerce poder sobre seres libres e iguales por su nacimiento.

Esta es la autoridad política que se debe elegir como futuro magistrado. Tales ideas fueron la matriz conceptual de lo que la historia reconoce como la era dorada o Siglo de Oro de Pericles. (*)

Dichas ideas existieron y fueron aplicadas exitosamente. Dieron marco a una época singular e histórica. Todo nació debido a la fuerte necesidad de nuevos aires en la gobernabilidad de Atenas. Había hartazgo de déspotas y tiranos. Las experiencias de sucesivas monarquías y aristocracias eliminaron de cuajo, expectativas promisorias.

Los atenienses consideraron a la política como la más alta de todas las ciencias. De ella devienen la calidad de la convivencia y la auto realización social.

En la misma dirección dos mil años después... El segundo párrafo de la Declaración de la Independencia de Estados Unidos decía originalmente: "Sostenemos que estas verdades son sagradas e innegables, que todos los hombres son creados iguales e independientes; que de esa creación igual derivan derechos inherentes e inalienables, entre los que figuran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad".

El tercer gran desafío del preámbulo de esa Declaración es el siguiente: "Siempre que una forma de gobierno llega a destruir esos fines (la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad), el pueblo tiene derecho a alterarla o abolirla y a instituir un nuevo gobierno".

La Declaración de Derechos de Virginia en la que George Mason había escrito: "Cuando a un gobierno se le considere inadecuado o contrario a esos propósitos, una mayoría de la comunidad posee el derecho indudable e inalienable de reformarlo, alterarlo o abolirlo".

Por lo que nos toca vivir y observar en el mundo hoy, creemos además que, hay mala praxis civil porque existe analfabetismo cívico. El impresionante daño colateral consecuente está generado por la ignorancia política predominante. Por ende creemos útil repasar algunos conceptos...

Cívica es un término proveniente del latín derivado del de ciudadano, y su significado es: Con madurez social suficiente para actuar de acuerdo con las normas vigentes y las pautas orientadas hacia la mejor convivencia social en el seno de una comunidad.

El comportamiento respetuoso con vecinos y las instituciones e intereses de la patria, son claramente principios diferenciadores que apuntalan el valor de la sana convivencia.

La expresión “cumplir con el deber cívico“, utilizado coloquialmente en nuestro país, al referirnos al acto de votar, expresa la importancia asignada al sufragio en la democracia.
El “valor cívico” es el coraje de cumplir tales deberes sin temor a represalias políticas.
La “corona cívica” distinguía en la Antigua Roma a los héroes de guerra.
La “libreta cívica” es un documento que acredita la condición de ciudadanos en algunos países de Latinoamérica en el siglo pasado.

La cívica es una cualidad cultural a la que se accede en un proceso de madurez, y este no se obtiene de manera azarosa o natural, por el simple paso de la edad.
El Civismo es el respeto de las normas que rigen la convivencia pública y el interés activo por las instituciones e intereses de la patria.
La familia, las tradiciones y los valores sociales son piezas fundamentales para adquirir dicha cultura. Es necesario una educación cívica en los ámbitos de estudio, que transmita valores que los niños deben adquirir para ser buenos ciudadanos.

Significa reconocer y respetar los derechos humanos, los valores y las conductas éticamente correctas.

Comprender la dignidad de las personas, la igualdad en la diversidad, la libertad y responsabilidad y sus características.
Afianzados estos conocimientos, llegará el turno de pensar la cuestión del poder, de los derechos, de la organización de los Estados, de la democracia y de la ciudadanía.

La etapa más rica para la construcción de cultura cívica, es el tiempo abierto a la discusión y el debate, para repensar las cosas.
La vigencia de los derechos humanos, el rol del Estado en ese sentido, el comportamiento individual y de los grupos, generan corrientes de ideas y pensamientos que se organizan en torno a ello.
La política por lo tanto debemos ejercerla todos y cada uno,con lo mejor de sí hacia el todo.

"El hecho de que usted no tenga interés en la política
no significa que la política no se interese en usted".
                                                                           Pericles

(*) Leer El discurso de Pericles en honor a los muertos, obra de singular impacto en la historia griega.



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